domingo, 14 de junio de 2009

Escrito en Mayo de 2006

Me perdí en el mundo por creerme parte de él,
jugué a "ser alguien" para convencer a los demás,
y a pesar de que lo conseguí, no lo hice conmigo.

A la derecha del consejo más sabio,
a la izquierda de la visión más clara,
en medio de la explicación más lógica
y debajo de las pruebas que comprueban el crimen,
me perdí...

Me olvidé de quien era cuando estuve en el plano de la realidad
y me acordé de quien soy cuando la sombra se sentó en mi desván.

En medio de una jungla desértica
llena de muchos porqués, algunos quizás y nigún sí
me encontré.
En medio de la duda más clara
llena de todo lo que odio por haberlo amado alguna vez
allí precisamente me encontré.
Me encontré en el mismo lugar donde me perdí.
Me hallé en el mismo sitio al que siempre le huí.

En medio de un instante eterno
y de una eternidad efímera,
en medio de un libro en blanco
y de un silencio ensordecedor,
en medio de la reencarnación de un muerto
y de sonrisas de descabezados,
y sobretodo, en medio de nuestra utopía
que no era más que la fantasía de uno que no veía que eran tres.
Fue en ese instante, solo en ese instante,
que finalmente me encontré.

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